A pesar de dar jugosos frutos, los deportes electrónicos se construyen sobre una base algo inestable. Realmente, no son pocos los sectores que crecen gracias a ingresos que fluctúan anualmente y que generan situaciones de inestabilidad. Esto sucede en ecosistemas tan poderosos como el futbolístico, por ejemplo. Los Esports no son inmunes a este mal. Su fuente de crecimiento y quebradero de cabeza a su vez son los patrocinadores.

No es secreto que los Esports dan un golpe sobre la mesa en los últimos meses. Esto es, mayormente, gracias a los patrocinadores. Pero, ¿por qué se interesan las empresas en este sector? La respuesta se resume en una palabra: visibilidad.
Destinar millones de euros en campañas publicitarias en televisión es útil. En cambio, no se alcanzará al “millennial” de una forma tan efectiva como se consigue a través de los Esports. Es en este punto donde cobran fuerza los métodos seguidos por marcas como Red Bull, Vodafone o Telepizza. Estas empresas han sabido encontrar el potencial del sector de las competiciones de videojuegos. Lo conocen y lo están explotando a base bien.

Hasta aquí, todo es paz y amor pero conviene valorar todas las dimensiones de esta dinámica. Los clubes se convierten en canales de comunicación extremadamente dependientes del apoyo de las marcas. Esto implica que si una temporada no hay suerte en la búsqueda de patrocinadores, todo el trabajo realizado durante años para crear un club fuerte puede irse por la borda. Esto genera una inestabilidad que también experimentan las organizaciones. Estas se ven incapaces de planificar a largo plazo o realizar inversiones fuertes. Sucede porque no cuentan con la seguridad de tener el respaldo económico que necesitan durante años.

La parte oculta del patrocinio

Uno de los clubes españoles que hasta 2018 se desmarcó de la dependencia de patrocinio era Mad Lions EC. El gigante español ha crecido desde la inversión de capital propio y ha pasado de ser un recién llegado a dominar el panorama nacional de los deportes electrónicos en muy poco tiempo. Pero un cambio de rumbo ha llegado a la organización madrileña ya que en Octubre de 2018 se anunció la llegada de Nescafé como primer patrocinador del “equipo de los leones”. Este giro puede deberse al interés del club de participar en LEC (anteriormente llamada EU LCS).

Llegados a este punto, quizás no sea muy necesario preguntarse el por qué del patrocinio, pero sí preguntarse el cómo. ¿Cómo consigue una organización de eSports firmar un patrocinio con una de las empresas más importantes existentes en el sector alimenticio? La respuesta puede encontrarse en el seguimiento del club a nivel social y en la cantidad de espacios de visualización que ofrecen a la marca. Entidades como Blinkfire, especialista en analizar la visibilidad que le ofrece un club a una marca y calcular el valor económico real del espacio, son una potente fuente de beneficio para clubes que buscan mejorar su nivel económico con la ayuda de empresas. El caso de Mad Lions es el mejor ejemplo.

En definitiva, encontramos un espacio en el que marcas quieren visibilidad y clubes se ofrecen para ser la herramienta que genere esa visibilidad. El problema está en que, si se rompe esta relación, la marca encontrará otro espacio en el que anunciarse mientras que el club puede sufrir más para encontrar una nueva empresa para la que trabajar. Esto deja al club en situación de inferioridad y pleitesía frente al patrocinador, cuyo papel es muy relevante